Una historia llena de encuentros y compromiso social Hace 32 años que en ASIA Ignaciana trabajamos para retornarle a la sociedad, a través de diferentes proyectos, la educación y formación que recibimos por la Comunidad Jesuita en el Colegio San Ignacio de Loyola.
Estamos constituidos legalmente desde 1977, pero desde 1960, liderados por Sacerdotes Jesuitas que trabajaban y vivían en el Colegio, empezamos con la labor de congregarnos y materializar nuestro compromiso con la sociedad.

El primer paso fue reunirnos periódicamente, dando origen a lo que hoy conocemos como nuestras celebraciones quinquenales, en las que cada cinco años, todas las promociones revivimos el momento en que recibimos nuestro grado como bachilleres Ignacianos y recordamos todas esas historias que hicieron parte de nuestra época escolar.
Ese deseo de seguir unidos, pronto se convirtió en una motivación más para hacer un aporte valioso a la sociedad. Así, con la ayuda del padre Antonio Bernal y luego del padre Hernán Mejía, consolidamos nuestras dos razones de ser: los quinquenios y los proyectos para la comunidad. Reuniones quinquenales:Año tras año, consolidamos estas celebraciones como un espacio para mantenernos unidos y fortalecer la Red de Ignacianos e Ignacianas, un tejido de exalumnos que construye vínculos personales, laborales, comerciales, etc., dando origen a nuevas actividades y puntos de encuentro de nosotros, los miembros de ASIA Ignaciana.
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Proyección social:Amparados en una de las ideas Ignacianas de difundir la educación y en nuestra vocación de servicio, creamos y apoyamos proyectos de carácter educativo que impulsan el desarrollo de comunidades que tienen condiciones de vida difíciles.
La historia de Nuestra Asociación fue prácticamente simultánea a los primeros aportes que hicimos en un sector del Norte de Medellín.

Todo empezó entre los años 1964 y 1966, cuando algunos alumnos del San Ignacio, acompañados por sacerdotes, entre ellos el padre Antonio Bernal, hacían catequesis en el Playón de Los Comuneros y La Frontera. Allí, sentados sobre el césped, enseñaban los principios de la doctrina cristiana.
Durante ese último año, la zona fue invadida por familias que hicieron casas de cualquier material y sin planeación alguna, lo que motivó al padre Bernal y a otros exalumnos Ignacianos (que se unieron por voluntad propia constituyendo la Fundación Loyola) a construir casas que adjudicaron a varios de los nuevos habitantes del sector. La obra contó también con el aporte económico de ASIA Ignaciana.

La propuesta de hacer un trabajo benéfico para la comunidad, trascendió ese primer hecho. La nueva idea era construir un espacio para la educación de los niños del sector. Así, con el apoyo de la Fundación Loyola y de la Arquidiócesis de Medellín, se logró construir y poner en marcha la Escuela ASIA Ignaciana, hoy denominada Institución Educativa ASIA Ignaciana, que incluye otras obras que se hicieron posteriormente como el Liceo ASIA Ignaciana y el Liceo Centenario Ignaciano (hoy I.E. Antonio Bernal, S.J).
En 1997, los exalumnos ignacianos tomamos el liderazgo de la Asociación y lo mantenemos en la actualidad, direccionando nuestros esfuerzos tanto a la parte social como a nosotros mismos, los exalumnos Ignacianos.
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